Mujer de 36 semanas de embarazo recibió medicación para inducir el parto por error

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Una mujer de 36 semanas de embarazo en Winnipeg dice que está asustada y quiere que sus quejas sean escuchadas después de que le dieran un medicamento equivocadamente para inducir el parto cuando fue a una cita de rutina con su ginecólogo.


Serissa McKay fue a su cita semanal regular el 21 de junio. Ella debe dar a luz a su primer hijo el 18 de julio. Cuando una recepcionista le entregó cuatro tabletas y le dijo que se dirigiera al baño y las introdujera en su vagina, McKay asumió que era parte de su prueba programada para el estreptococo del grupo B, una infección bacteriana que se encuentra en las vaginas o rectos de las mujeres embarazadas.

McKay siguió las instrucciones pero unos momentos después, recibió una llamada a su teléfono móvil desde la recepción de la clínica, la cual en el momento le pareció extraña. «Respondí al teléfono, ella dijo, ‘¿Eres Serissa?’ Dije que sí, y ella dijo: «¿Estabas aquí?» Y yo dije, ‘Sí, estaba en la sala de espera, estoy en el baño ahora mismo.”
Le preguntó si ya se había tomado la medicación, a lo que ella respondio que sí y la recepcionista le pidió que volviera de inmediato.
La recepcionista llevó a McKay a una sala de exámenes, explicándole que le habían dado la medicación equivocada por error. Las tabletas que le habían entregado estaban destinadas a otro paciente que había abortado recientemente.

«La recepcionista me dijo, ‘pensé que sabrías que no eran tuyos'», dijo McKay, preguntándose ´como era posible que ella pensara eso. «Es la primera vez que estoy pasando por esto, así que espero que ellos sepan lo que estaban haciendo».

Cuando el médico de McKay llegó unos minutos más tarde, dijo que las pastillas inducirían el parto si no se eliminaban. Después del doloroso proceso de quitar las pastillas, McKay explicó que su médico le dijo que no habían sido casi absorbidas, por lo que no tenía mucho de qué preocuparse.

El doctor terminó de hacer los chequeos correspondientes y le dijo que debía tener cuidado y echar un ojo a los síntomas del parto y volver si estos comienzan.

McKay salió de la oficina en estado de shock. «El choque no se desvaneció hasta que me fui a casa y en realidad se puso peor cuando entré en contacto con mi mamá, la cual se asustó y me explicó lo que podría pasar, eso me hizo preocupar más», dijo McKay.

En la semana después de la cita, McKay dijo que las cosas parecían normales, pero ella, su novio y su familia no podía dejar de sentirse preocupado.

McKay dijo que ha presentado quejas con la clínica, la Autoridad Sanitaria Regional de Winnipeg y el Colegio de Médicos y Cirujanos de Manitoba. «Creo que para mí, es más sobre el conocimiento del error que se cometió. Por teléfono no parecían realmente disculparse o preocuparse por lo que había pasado, y eso es lo que realmente duele» dijo McKay.

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