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Salud

Deterioro de la salud mental podría estar relacionado con la situación económica

Deterioro de la salud mental podría estar relacionado con la situación económica

La salud mental de los estadounidenses más pobres ha disminuido en los últimos 20 años, y la desesperación está en aumento. Mientras tanto, aquellos en la clase media han experimentado sólo pequeñas “regresiones”, y para los estadounidenses más ricos los índices de salud mental han mejorado, siendo esto un síntoma más de la desigualdad económica.

Un fenómeno como la crisis de opiáceos en los Estados Unidos tiene muchas causas, incluida la prescripción excesiva de medicamentos y los cambios en la disponibilidad.

Sin embargo, el hecho de que la crisis coincida con un aumento en suicidios y muertes relacionadas con el alcohol ha inspirado la hipótesis de que una disminución subyacente en la salud mental puede estar en el centro de la misma, capturada en la frase “muertes de desesperación”.

Colectivamente, estos factores han causado que la esperanza de vida caiga en los ciudadanos estadounidenses, blancos y sin educación universitaria, un evento casi sin precedentes fuera de las guerras o epidemias de enfermedades infecciosas.

“Los académicos no han llevado a cabo un amplio examen de la salud psicológica de los estadounidenses, que va más allá de las evaluaciones de angustia y depresión, para determinar si la ‘desesperación’ se ha extendido en los últimos años”, argumenta la profesora Noreen Goldman de la Universidad de Princeton.

Desafortunadamente, Goldman y sus coautores reconocen que no existe una medida de desesperación acordada. Sin embargo, en el estudio Midlife in the United States, se le preguntó a miles de estadounidenses, seleccionados al azar, diferentes cuestiones relevantes sobre la salud mental.

Al observar preguntas, que evaluaron características como la depresión y sentimientos de desesperanza, así como aquellas que examinaron lo contrario, los autores crearon una imagen de cómo el estado de ánimo nacional de Estados Unidos ha cambiado entre mediados de la década de 1990 y 2014.

En cada medida relevante, los estadounidenses blancos no latinos con bajos ingresos obtuvieron peores resultados en 2011-14 que en 1995-96. En algunos casos, el cambio no alcanzó significación estadística, pero en cuatro medidas (aumento del afecto negativo, disminución de la satisfacción con la vida, bienestar psicológico y afecto positivo) sí lo hizo.

Sin embargo, cuando los autores observaron poblaciones de nivel socioeconómico medio o alto (SES), las cosas fueron muy diferentes. Cuanto más arriba se encontraban en el SES, mejor era la salud mental de las personas, no solo en términos absolutos, sino en términos del cambio entre los dos períodos examinados. En la parte superior, aunque algunas medidas habían empeorado, otras habían mejorado.

Puede que el dinero no compre la felicidad, pero ciertamente aumenta las posibilidades, y las probabilidades de ser infeliz sin dinero ha crecido dramáticamente en las últimas décadas.

Hubo indicios de tendencias positivas entre los estadounidenses negros, pero los tamaños de muestra eran demasiado pequeños para la confianza; lo mismo era cierto para los latinos blancos.

Los resultados implican que muchas de las inquietantes tendencias que está experimentando Estados Unidos están arraigadas en la disminución de la salud mental, y es poco probable que sean realmente corregidas sin abordar este problema. Esta desesperación, a su vez, parece tener orígenes económicos, ya sea en ingresos decrecientes, oportunidades económicas reducidas, o ambas cosas.

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Salud

Aumento en depresión de adolescentes podría ser culpa de teléfonos inteligentes

Aumento en depresión de adolescentes podría ser culpa de teléfonos inteligentes

Entre 2010 y 2015, la cantidad de adolescentes estadounidenses que se sentían inútiles y desmotivados, síntomas clásicos de depresión, aumentó un 33 por ciento en las grandes encuestas nacionales. Los intentos de suicidio adolescente aumentaron un 23 por ciento. Aún más preocupante, el número de jóvenes de 13 a 18 años que se suicidaron aumentó un 31 por ciento.

En un nuevo artículo publicado en Clinical Psychological Science, se encontró que los aumentos en las tasas de depresión y suicidio aparecían entre adolescentes de todos los orígenes: más privilegiados y menos privilegiados, en todas las razas y etnias y en cada región del país.

En el estudio se encontró que la generación de adolescentes a quienes se les ha llamado “iGen“, nacidos después de 1995, tienen más probabilidades de sufrir problemas de salud mental que sus predecesores millennials.

¿Qué sucedió para que tantos adolescentes, en tan poco tiempo, se sintieran deprimidos y recurriesen al suicidio? Después de recorrer varias encuestas extensas de adolescentes en busca de pistas, se encontró que todas las posibilidades se remontaban a un cambio importante en la vida de los adolescentes: el repentino ascenso del teléfono inteligente.

Todos los signos apuntan a la pantalla

Debido a que los años entre 2010 y 2015 fueron un período de crecimiento económico constante, es poco probable que el malestar económico haya sido un factor. La desigualdad de ingresos era (y sigue siendo) un problema, pero no apareció repentinamente a principios de 2010: esta brecha entre ricos y pobres se había ampliado durante décadas. También se descubrió que el tiempo que los adolescentes dedicaban a hacer sus deberes apenas se movió entre 2010 y 2015, descartando de hecho la presión académica como causa.

Sin embargo, según el Pew Research Center, el número de personas dueñas de teléfonos inteligentes superó el umbral del 50 por ciento a fines de 2012, justo cuando la depresión y el suicidio de los adolescentes comenzaron a aumentar. Para 2015, el 73 por ciento de los adolescentes tenía acceso a un teléfono inteligente.

El uso de teléfonos inteligentes y la depresión no solo aumentaron, sino que el tiempo pasado en línea se relacionó con problemas de salud mental en dos conjuntos de datos diferentes.

De acuerdo al estudio, los adolescentes que pasaron cinco o más horas al día en línea tenían 71 por ciento más probabilidades de sufrir depresión que aquellos que solo pasaron una hora al día. En general, los factores de riesgo de suicidio aumentaron significativamente después de dos o más horas por día en línea.

Por supuesto, es posible sea todo lo contrario: que la depresión cause pasar más tiempo en internet. Pero otros tres estudios muestran que es poco probable (al menos, cuando se ve a través del uso de las redes sociales).

El argumento de que la depresión puede hacer que las personas pasen más tiempo en línea no explica por qué la depresión aumentó tan repentinamente después de 2012. Bajo ese escenario, más adolescentes se deprimieron por una razón desconocida y luego comenzaron a comprar teléfonos inteligentes, lo cual no parece demasiado lógico. 

Lo que se pierde cuando se está en internet

Incluso si el tiempo en línea no daña directamente la salud mental, aún podría afectarla de manera indirecta, especialmente si el tiempo en línea agota el tiempo para otras actividades.

Por ejemplo, los adolescentes pasan mucho menos tiempo interactuando con sus amigos en persona. Interactuar con las personas cara a cara es una de las fuentes más importantes de la felicidad humana; sin ella, nuestros estados de ánimo comienzan a sufrir y la depresión aparece.

Sentirse socialmente aislado es también uno de los principales factores de riesgo de suicidio. Se ha descubierto que los adolescentes que pasaron más tiempo que el promedio en línea y menos tiempo que el promedio con amigos en persona fueron los más propensos a estar deprimidos.

Desde 2012, eso es lo que ha ocurrido en masa: los adolescentes han invertido menos tiempo en actividades que benefician la salud mental (interacción social en persona) y más tiempo en actividades que pueden dañarla (tiempo en línea).

Los adolescentes también están durmiendo menos, y aquellos que pasan más tiempo en sus teléfonos tienen más probabilidades de no dormir lo suficiente. No dormir bien es un factor de riesgo importante para la depresión, por lo que si los teléfonos inteligentes están causando menos horas de sueño, eso podría explicar por qué la depresión y el suicidio aumentaron tan repentinamente.

La depresión y el suicidio tienen muchas causas: la predisposición genética, los entornos familiares, la intimidación y el trauma pueden desempeñar un papel. Algunos adolescentes experimentarían problemas de salud mental sin importar en qué época vivieron.

Pero algunos adolescentes vulnerables, que de otra manera no hubieran tenido problemas de salud mental, podrían haber caído en la depresión debido a demasiado tiempo en sus teléfonos, a falta de interacción social cara a cara, de sueño inadecuado o una combinación de los tres.

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Salud

Implante en la espina dorsal permite a personas con parálisis volver a caminar

Implante en la espina dorsal permite a personas con parálisis volver a caminar

Un dispositivo de estimulación, nerviosa implantado quirúrgicamente, junto con meses de entrenamiento intensivo, ha permitido a dos individuos con parálisis por lesiones traumáticas, caminar independientemente años después de perder todo el control muscular voluntario por debajo del sitio del daño de la médula espinal.

Los detalles de este innovador protocolo de “estimulación epidural”, desarrollado por equipos del Frazier Rehabilitation Institute y el Centro de Investigación de Lesiones de la Médula Espinal de la Universidad de Louisville, Kentucky, se publicaron hoy en el New England Journal of Medicine.

“Es increíble poder estar ahí y realmente verlos dar sus primeros pasos”, dijo la autora principal del estudio, la Dra. Claudia Angeli a The Guardian. “Es un momento emotivo para ellos porque es algo que les han dicho que nunca más podrían volver a hacer”.

Antes de su inclusión en el estudio, los participantes Kelly Thomas y Jeff Marquis se  habían sometido a una terapia de rehabilitación convencional para las lesiones de la médula espinal sufridas en accidentes de automóvil y bicicleta, respectivamente, pero seguían sin poder caminar. Thomas tenía pleno uso de sus brazos y Marquis tenía control parcial del brazo, y ambos habían retenido una ligera sensación en sus partes inferiores.

Otros dos participantes, también parapléjicos pero sin sensación debajo de sus sitios de lesiones antes de la investigación, no pudieron caminar sin ayuda después del entrenamiento con el dispositivo, sin embargo, pudieron pararse y mover las piernas.

Aunque este enfoque de tratamiento todavía está en sus inicios, estos resultados demuestran que el marco de las conexiones nerviosas necesarias para el movimiento voluntario no se destruye por completo con el trauma de la médula espinal.

Investigaciones anteriores de la Universidad de Louisville, y otros grupos, han demostrado que tanto los electrodos implantados como los aplicados por vía subcutánea pueden actuar como puente sobre el sitio del daño, conectando señales del cerebro a los nervios periféricos que provocan la contracción de los músculos.

En estudios piloto recientes, dichos dispositivos han tenido éxito en restaurar el control manual en personas con parálisis parcial y movimiento de piernas en personas con parálisis completa.

En la investigación actual, el Dr. Angeli y sus colegas colocaron un conjunto de 16 electrodos en el  espacio epidural que abarca las primeras vértebras lumbares hasta la primera o segunda vértebra sacra; esto fue debajo de cada lesión del paciente y abarca las regiones de la médula espinal que transmiten señales a las piernas.

El control del estimulador y la batería se implantaron en la pared abdominal, lo que permite el control remoto inalámbrico del sistema.

Después de varias semanas de pruebas para determinar qué combinaciones de electrodos se adaptaban mejor a los diferentes movimientos de las piernas y los músculos de la cadera, comenzó el agotador régimen de entrenamiento.

Los cuatro participantes se reunieron con los investigadores durante dos horas al día, cinco días a la semana, practicando concentrarse mentalmente en un movimiento particular mientras el patrón de estimulación correspondiente estaba activo.

Luego de 147 sesiones, Thomas pudo caminar solo con un andador y soportar hasta 50 minutos. Marquis, cuya lesión había sido más severa, logró caminar independientemente con bastones para mantener el equilibrio después de 278 sesiones.

A partir de ahora, los movimientos recuperados de los participantes solo son posibles cuando los electrodos están encendidos. Sin embargo, un paciente de estimulación epidural previa bajo la dirección del autor principal Susan Harkema pudo recuperar las habilidades de movimiento sin estimulación después de más de 3.5 años de entrenamiento del sistema nervioso.

“Debemos ampliar esta investigación (con suerte, con tecnología mejorada de estimuladores) a más participantes para que se den cuenta de todo el potencial de progreso que estamos viendo en el laboratorio, ya que el potencial que esto ofrece para 1,2 millones de personas que viven con parálisis de la médula espinal es tremenda”, dijo Harkema en un  comunicado.

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Salud

Estudio reciente afirma que 2 minutos de ejercicio intenso puede ser beneficioso

Estudio reciente afirma que 2 minutos de ejercicio intenso puede ser beneficioso

Sí, sabemos que es bueno para la salud hacer ejercicio, pero tratar de pasar una hora en el gimnasio entre una semana laboral de 40 horas, compromisos familiares y una vida social, puede parecer casi imposible. Ahí es donde entra el entrenamiento de intervalos de alta intensidad (o HIIT).

El ejercicio de tipo HIIT se ha vuelto cada vez más popular en los últimos años. Si nunca has escuchado el término antes, se trata de una serie de ráfagas cortas de ejercicio muy intenso, diseñadas para hacer que tu corazón se acelere por breves períodos de descanso.

Con HIIT, los deportistas pueden lograr los mismos beneficios de salud que pueden esperarse de las formas de ejercicio más tradicionales, y en la mitad del tiempo.

Ahora, los investigadores han estudiado las respuestas mitocondriales de los asistentes al gimnasio y descubrieron que solo 2 minutos (sí, has leído bien, 2 minutos) de HIIT pueden producir respuestas similares a media hora de ejercicio aeróbico de intensidad moderada (piensa: ciclismo, baloncesto y caminar rápido). Los resultados han sido publicados en el  American Journal of Physiology.

Los investigadores reclutaron a ocho voluntarios adultos jóvenes para participar en tres sesiones de ejercicios de diferentes intensidades, calculando exactamente cuánta energía gastaron en cada sesión y midiendo los cambios mitocondriales que tuvieron lugar durante el entrenamiento.

Para hacer esto, compararon una biopsia muscular tomada del muslo del voluntario antes del entrenamiento, inmediatamente después del entrenamiento y tres horas después del entrenamiento.

El entrenamiento de intensidad moderada involucró 30 minutos de ciclismo continuo al 50 por ciento de esfuerzo máximo. El entrenamiento de intervalos de alta intensidad consistió en cinco sesiones de ciclismo de 4 minutos con un esfuerzo máximo del 75 por ciento y un descanso de 1 minuto entre cada uno.

Y el entrenamiento más vigoroso, el ciclo de esprint, implicó cuatro sesiones de ciclismo de 30 segundos con un esfuerzo máximo del 100 por ciento y un período de descanso de 4,5 minutos entre cada intento. Para evitar “contaminar” los resultados, las sesiones de ejercicio se extendieron durante un período de semanas con siete días o más de descanso entre cada entrenamiento.

Al analizar los resultados, los investigadores notaron que los niveles de peróxido de hidrógeno (JH2O2) cambiaron después del ejercicio: la lectura fue más baja inmediatamente después del ejercicio y se elevó tres horas más tarde. Lo contrario ocurrió para la respirometría mitocondrial de alta resolución (JO2), que fue más alta inmediatamente después del ejercicio y había disminuido tres horas más tarde.

Demasiadas especies de oxígeno reactivo pueden dañar las células, pero en los niveles detectados después de los entrenamientos, puede promover respuestas celulares que ayudan en lugar de obstaculizar la función metabólica, dicen los autores del estudio.

Es más, no parecía haber una diferencia significativa en la respuesta mitocondrial entre cada uno de los tres entrenamientos, lo que sugiere que un entrenamiento de 2 minutos a una intensidad extremadamente alta puede producir los mismos resultados que media hora de resistencia. Buenas noticias para todos.

“Esto sugiere que el ejercicio se puede prescribir de acuerdo con las preferencias individuales mientras se generan señales similares que se sabe que confieren adaptaciones metabólicas beneficiosas”, afirman los autores del estudio. “Estos hallazgos tienen implicaciones importantes para expandir nuestra comprensión de cómo el ejercicio se puede utilizar para mejorar la salud metabólica en la población general”.

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