Cliu: La mascarilla inteligente que busca reducir la contaminación

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La mascarilla inteligente que lleva por nombre Cliu nace en Italia ingeniada por Álvaro González Romero-Domínguez y su socia Simona Lacagnina.

González, quien es de origen español, indicó que la idea de una mascarilla inteligente nace luego de que él y su pareja (también socia) de origen italiano leyeran un artículo que explicaba el cómo las mascarillas desechables aumentarían la contaminación marítima de manera exponencial, y no toleraron este hecho.

20.000 mascarillas inteligentes por 20.000 kilos de plástico

Bajo este propósito Cliu genera una alianza con la asociación SEADS se dedica a la planificación y colocación de barreras en los ríos, bajo el compromiso de que con la venta de 20.000 mascarillas la empresa donará parte de las ganancias a dicha asociación.

Con la finalidad de bloquear más 20.000 kilos de plásticos con la colocación de barreras en el río Arno ubicado por la región italiana de la Toscana. 

Además, su promesa ante el público de ser reutilizable se encuentra bajo la premisa de que de ser desechadas las mascarillas Cliu, su composición con filtros antimicrobianos y bioactivos no dañarían el medio ambiente.

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Una campaña de preventa que va más allá del COVID-19

Los socios prometen un producto innovador, basados en pilares vanguardistas y amigables con esta nueva realidad que trajo el COVID-19. 

La mascarilla Cliu se encuentra en preventa bajo dos presentaciones, una inteligente y otra reutilizable pero sin tecnología. 

La mascarilla inteligente contará con su propia base de carga, con luz ultravioleta, lo cual asegura que la misma se desinfecte en cuestión de minutos. 

De igual manera, se encontrará anclada a través de bluetooth a una aplicación que medirá la frecuencia cardíaca, la calidad del aire y alertará sobre los focos activos de COVID-19 en las cercanías. 

En cambio, la mascarilla sin tecnología, pretende ser reutilizable pero sin las connotaciones tecnológicas ancladas a la misma, por lo que su costo oscila entre los 90 euros en comparación con la Cliu inteligente que se encuentra entre los 250 euros.

Su compra aportará de igual manera acceso a la aplicación de la marca, lo cual permitirá al usuario medir la calidad del aire que respira con la diferencia de que no contará con bluetooth y su desinfección será posible en lavavajillas y lavadoras dado que su composición puede soportar una temperatura mayor a los 150 grados. 

Sus creadores manifiestan también, que la duración aproximada de ambas mascarilla se encuentra cerca de los 5 años y que en caso de daño los elementos como pantalla, filtros y demás accesorios, son sustituibles. 

Foto: 2020 Cliu

Cliu y su mascarilla inteligente prometen una realidad más amigable

Esta mascarilla se ha vuelto viral no solo por su naturaleza reutilizable, sino también por las promesas que según sus creadores se encuentran en su diseño.

González, quien ha sido muy enfático en la cualidad inclusiva de su mascarilla, manifiesta que esta le abre la puerta a una parte de nuestra normalidad que se vio afectada gravemente al momento de iniciar la pandemia.

Y es la posibilidad de ver sonrisas y expresiones faciales sin que las mismas estén ocultas “tras un pedazo de tela”, índico. 

Es por ellos que su sistema de protección transparente pretende traer de vuelta la visibilidad de las expresiones faciales al mismo tiempo de que toma en cuenta a la población con dificultad auditiva que se encuentra desfavorecida por las mascarillas convencionales.

Fuentes:

cope.es

gndiario.com